POLÍTICA
Los senadores que más hablaron en 2016
20 de febrero de 2017

La senadora nacional por Santa Cruz Virginia García fue la que más habló entre los que representan a la provincia en la Cámara Alta. Con 23.269 palabras ocupa el 7º lugar entre los 72 senadores. María Esther Labado se ubicó en el 10º lugar con 18.150 palabras. Mientras que Freddy Martínez fue el santacruceño que menos habló, ubicándose en el 43º puesto con 7.875 palabras en todo el año.

Está visto que Miguel Pichetto tuvo el año pasado un protagonismo central en la Cámara alta, reflejado sobre todo en el recinto de sesiones. Allí fue claramente el senador que más palabras expresó, superando ampliamente a quien resultó segunda, que fue justamente quien en 2015 había quedado en primer lugar, la puntana Liliana Negre de Alonso.

Cabe recordar que fue un año de mucha actividad en el Congreso en general, pero a diferencia de la Cámara baja, el Senado no tuvo debates tan extensos e intensos. Mientras que Diputados registró una cantidad de récord palabras, según la medición realizada para el Indice de Calidad Legislativa, en el Senado más que se duplicaron las registradas con relación a 2015, pero fueron menos que en años anteriores.

Veamos: a lo largo de 2016 se emitieron 843.960 palabras en la Cámara alta, claramente más del doble que las 394.247 de 2015. Pero bastante menos que en 2014, 1.091.777; que en 2013, 1.165.132, y que en 2012, 1.071.482.

En tercer lugar quedó el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, con 31.054 palabras, con el plus que le permite conducir buena parte de las sesiones en ausencia de la titular del Cuerpo, Gabriela Michetti.

En el caso de Pichetto, vale decir que en los dos años anteriores había quedado en tercer lugar. Parece que resultaron proféticas sus expresiones durante el debate del pago a los holdouts, en el que sobre el final dijo estas recordadas palabras: “Yo he recuperado la capacidad de pensar y reflexionar y de decir lo que realmente pienso. Ya no estoy atado a las obligaciones que me determinaba ser gobierno y oficialismo”.

Los jefes de bancada suelen tener más espacio para expresarse, de ahí que el titular del interbloque oficialista, Angel Rozas, se ubicara en cuarto lugar, con 31.054 palabras.

Quinto aparece el senador Fernando “Pino” Solanas, con 25.250 palabras, en tanto que el sexto lugar fue para la misionera Sandra Giménez, con 23.526 palabras, quien a partir de mediados de año se escindió del bloque PJ-FpV para formar un unipersonal.

El séptimo puesto lo tuvo quien se constituyó así en una de las principales caras del kirchnerismo duro, la santacruceña Virginia García, que pronunció 23.269 palabras, ubicándose un lugar por sobre el radical Luis Petcoff Naidenoff (23.057). Luego aparece otro opositor, Jaime Linares, con 20.843 palabras y cierra los diez primeros lugares otra kirchnerista santacruceña, María Ester Labado (18.950).

El fondo de la tabla

Más allá de verificar quiénes son los que más hablan cada año, el dato más requerido es el extremo contrario, aquellos que mantuvieron la boca cerrada. El año anterior fueron cinco, coincidente con las mediciones realizadas en 2007 y 2014 (recordemos que estos conteos se realizan desde el año 2006). Pues en 2016 solo un legislador quedó en cero, el exgobernador tucumano José Alperovich.

Otros senadores que presidieron algunos pasajes de las reuniones en el Senado fueron, además de Pinedo y Zamora, los radicales Juan Carlos Marino y Julio Cobos y los peronistas Juan Manuel Abal Medina y Marcelo Fuentes.

Cuánto dijo cada uno

1°) Pichetto, Miguel Ángel 44.908 palabras

2°) Negre de Alonso, Liliana 31.385 palabras

3°) Pinedo, Federico 31.054 palabras

4°) Rozas, Ángel 28.218 palabras

5°) Solanas, Fernando Ezequiel 25.250 palabras

6°) Giménez, Sandra Daniela 23.526 palabras

7°) García, Virginia María 23.269 palabras

8°) Petcoff Naidenoff, Luis 23.057 palabras

9°) Linares, Jaime 20.843 palabras

10°) Labado, María Ester 18.950 palabras

11°) Pais, Juan Mario 18.678 palabras

12°) Elías de Pérez, Silvia Beatriz 17.799 palabras

13°) Luenzo, Alfredo Héctor 17.707 palabras

14°) Odarda, María Magdalena 17.537 palabras

15°) Cobos, Julio César 17.465 palabras

16°) Rodríguez Saá, Adolfo 17.109 palabras

17°) Fellner, Liliana Beatriz 16.877 palabras

18°) Abal Medina, Juan Manuel 15.888 palabras

19°) Mayans, José Miguel 15.236 palabras

20°) Martínez, Ernesto Félix 15.152 palabras

21°) Romero, Juan Carlos 14.377 palabras

22°) Fernández Sagasti, Anabel 14.060 palabras

23°) Urtubey, Rodolfo Julio 13.557 palabras

24°) Aguilar Eduardo Alberto 12.232 palabras

25°) Lovera, Daniel Aníbal 11.583 palabras

26°) Fiore Viñuales, María Cristina 11.484 palabras

27°) Guastavino, Pedro Guillermo 11.367 palabras

28°) Rodríguez Machado, Laura Elena 11.331 palabras

29°) De la Rosa, María Graciela 11.052 palabras

30°) Riofrío, Marina Raquel 10.991 palabras

31°) Sacnun, María de los Ángeles 10.650 palabras

32°) Kunath, Sigrid Elisabeth 10.083 palabras

33°) Fuentes, Marcelo Jorge 10.053 palabras

34°) Durango, Norma Haydée 9.904 palabras

35°) Pereyra, Guillermo Juan 9.819 palabras

36°) Mirkin, Beatriz Graciela 9.593 palabras

37°) Braillard Poccard, Néstor Pedro 9.401 palabras

38°) Basualdo, Roberto Gustavo 9.350 palabras

39°) Caserio, Carlos Alberto 9.248 palabras

40°) Pérsico, Daniel Raúl 8.996 palabras

41°) Perotti, Omar Ángel 8.483 palabras

42°) Castillo, Oscar Aníbal 8.011 palabras

43°) Martínez, Alfredo Anselmo 7.875 palabras

44°) Mera, Dalmacio 7.088 palabras

45°) Godoy, Ruperto Eduardo 7.070 palabras

46°) Luna, Mirtha María Teresita 6.520 palabras

47°) Barrionuevo, Walter Basilio 6.050 palabras

48°) Marino, Juan Carlos 6.007 palabras

49°) Verasay, Pamela Fernanda 5.744 palabras

50°) González, Nancy Susana 4.865 palabras

51°) De Angeli, Alfredo Luis 4.734 palabras

52°) Crexell, Carmen Lucila 4.593 palabras

53°) Pilatti Vergara, María Inés 4.525 palabras

54°) Boyadjian, Miriam Ruth 4.265 palabras

55°) Almirón, Ana Claudia 4.061 palabras

56°) Giacoppo, Silvia del Rosario 3.900 palabras

57°) Catalán Magni, Julio César 3.610 palabras

58°) García Larraburu, Silvina Marcela 3.550 palabras

59°) Espínola, Carlos Mauricio 3.293 palabras

60°) Irrazábal, Juan Manuel 3.076 palabras

61°) Blas, Inés Imelda 3.037 palabras

62°) Itúrrez de Cappellini, Ada Rosa 2.382 palabras

63°) Montenegro, Gerardo Antenor 1.573 palabras

64°) Ojeda, José Anatolio 1.508 palabras

65°) Cabral, Salvador 1.505 palabras

66°) Aguirre, Hilda Clelia 1.459 palabras

67°) Reutemann, Carlos Alberto 1.144 palabras

68°) Varela, Marta 884 palabras

69°) Zamora, Gerardo 228 palabras

70°) Leguizamón, María Laura 217 palabras

71°) Menem, Carlos Saúl 3 palabras

72°) Alperovich, José Jorge 0 palabras

Total: 843.960 palabras

Fuente: Indice de Calidad Legislativa

Palabras más, palabras menos

Puntilloso, Adolfo Rodríguez Saá se quejó en una sesión sobre una cifra consignada en la fotocopia de una hoja donde se celebra un acuerdo por “842 millones de dólares u 848 millones de dólares. En realidad, decía 845 y arriba del 5 le pusieron un 8”. Ante tamaña desprolijidad, el puntano comentó que “en el pago de cualquier cosa, difícilmente alguien acepte un recibo en una hoja de una agenda. ¡Acá son 800 millones de dólares! Primero, decía 842; luego, decía 845 y, después, le pusieron un 8. Y más adelante, páginas después, dice 849. O sea que es una cifra abierta”. A lo que el siempre ocurrente senador Mayans apuntó: “Va subiendo con las páginas”.

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En la sesión por la Ley Antidespidos, Adolfo Rodríguez Saá recordó el planteo de Miguel Pichetto para alcanzar un acuerdo entre la producción, el trabajo, el Gobierno, todos los sectores políticos. Y él propuso acordar “que el componente argentino en la industria automotriz tiene que ir aumentando. De 15 a 18 y de 18 a 22, no sé. Un acuerdo, hay que elaborar un acuerdo”. Puso como antecedente cuando se fabricaba acá un auto ciento por ciento -o casi- argentino. “Por ahí, cuando recordábamos el Justicialista, 1950, ¡era argentino!”, señaló, a lo que Pichetto apuntó: “El Siam Di Tella”. “¿Cómo? Bueno, el Di Tella era argentino, el IKA…”, comentó el Adolfo, a lo que un tuerca como Carlos Reutemann no pudo resistirse a intervenir: “El Institec”, apuntó. Animado, Rodríguez Saá sugirió fabricación nacional de entre 30 y 40%, y en su interpretación libre sostuvo que “¡cada punto son 6 mil empleos!”. Luego pidió no preocuparse tanto “por los buitres, los ricos, los millonarios”, y sí por la industria argentina, los trabajadores argentinos, y viró hacia el campo, recordando a aquel que trabaja en un tambo “y que cobra… ¿Cuánto, Reutemann?, ¿2,40 el litro de leche?”. Como se ve, el Lole “todoterreno” estaba muy requerido en esa sesión.

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Una curiosa cuestión de privilegio presentó en su momento la senadora Sandra Giménez, “muy enojada” -tales sus palabras- por un “piropo” que según el diario La Nación había recibido el presidente provisional Federico Pinedo. “La senadora Sandra Giménez de la provincia de Misiones no hace piropos, reconoce en gobiernos de oposición el trabajo de gobernabilidad compartida -dijo la susodicha hablando en tercera persona-. Así que digo en cristiano romance que el ‘tolongo’ de La Nación que puso eso, que lo rectifique. Porque, en definitiva, si quiere un pueblo unido trabajando, tiene que ver con el respeto a las diferencias y a las formas de enfrentar los procesos de oposición y de oficialismo”.

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En la Cámara alta son a veces muy puntillosos con el orden que debe haber en las sesiones. Y uno de los talibanes en la materia es el jefe del bloque PJ-FpV, que en una sesión, mientras hablaba su par Juan Abal Medina, estalló: “¡No paran de caminar ahí!”. “Sí, estaba viendo lo mismo. Tiene razón”, le dio la derecha Gabriela Michetti, y Pichetto se enojó más: “¡A ver! ¡¿Por qué no para esto?!”. Solícita, la titular del Cuerpo reclamó: “¡Por favor! Recién dije que, por favor, la gente que está en el pasillo y en la puerta estén ordenados”. “¡Entra y sale gente!”, insistió el rionegrino, a lo que Michetti coincidió: “Absolutamente. Tiene razón”.

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En la sesión del 10 de agosto, Gabriela Michetti volvió a sentirse senadora… y se lo hicieron notar. “Quiero decir lo siguiente con relación al sentido de la votación: creo que es absolutamente razonable lo que plantea el senador Pinedo, en el sentido de que realmente el proyecto tiene una implicancia presupuestaria enorme. No es una declaración de interés; tiene una implicancia presupuestaria enorme porque es desde Constitución hasta Bariloche y hasta Zapala. O sea, no estamos hablando de una pavada. Tengámoslo en cuenta. Después digo: nos hemos equivocado en las instancias previas, es verdad. Yo soy absolutamente institucionalista y si nos hemos…”. Varios senadores comenzaron a advertirle que lo que hacía no correspondía. “Perdón, estoy hablando. ¿Puedo hablar yo?”, reaccionó la vicepresidente, a lo que Liliana Fellner le aclaró: “No puede hablar”. “Sí puedo hablar, sí puedo hablar. Hay una confusión y puedo hablar del sentido de la votación”, repuso la titular del Cuerpo, y luego señaló que como los senadores le habían pedido la posibilidad de “flexibilizar”, le parecía que podían “escuchar dos minutos lo que yo puedo pensar. ¿No?”. Intervino Pichetto, aclarándole que “no debería hablar”, y Michetti lo admitió: “Sí, ya sé que no debería hablar, ¿pero sabe qué?”. Pichetto no quiso saber, e insistió: “Usted no tiene que hablar”, para ser luego más enfático: “He notado que en el día de hoy ha hablado reiteradamente. Y a Boudou le hemos dicho que el presidente no habla (…) A todos los presidentes les hemos dicho que el presidente no habla, presidenta. El Reglamento es estricto en este sentido. Usted no es senadora; usted es la vicepresidenta de la Nación y conduce el Senado”. “Conduce el debate”, acotó Mayans. Tras un largo pasaje, la presidente del Cuerpo terminó pidiendo disculpas: “Me equivoqué, senador”.

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El 2 de noviembre, José Mayans aprovechó una falla en el tablero para emprenderla contra el voto electrónico. Estaba hablando el senador Braillard Poccard y él le pidió una interrupción para advertirle que el tablero electrónico lo presentaba erróneamente. “¿Usted es del Chaco y se llama Rozas, senador?”, y ante las risas, pegó la estocada: “Digo esto porque si así va a funcionar el voto electrónico, estamos liquidados, presidente”. Federico Pinedo dio por concluido el tema con humor: “Es un error, señor senador. Está usurpando una banca, nada más”.

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En la sesión en la que se debatió la emergencia social, Liliana Negre leyó un pasaje de un discurso del papa Francisco. Justo en ese momento estaba presidiendo la sesión el senador Abal Medina, que apuntó desde ese sitial: “Simplemente quiero hacer una aclaración: había pensado cerrar mi discurso leyendo exactamente lo que usted tiene marcado ahí. Así que, maravilloso por mi parte”, y entre risas, su colega replicó: “Me alegro de poder representarlo, por lo menos en el pensamiento”.

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En una votación en particular, el 23 de noviembre, Gabriela Michetti tuvo que votar. “Desempato yo y voy a votar afirmativo”, a lo que el memorioso Mayans apuntó con humor: “Diga: ‘No positivo’”. El senador Cobos no dijo nada.

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En la última sesión del año, intervino (indirectamente) el presidente Mauricio Macri. Fue a través de la senadora Virginia García, que en pleno debate del tema Ganancias reprodujo desde su celular un audio con la voz del entonces candidato presidencial de Cambiemos diciendo: “El Estado no tiene que quedarse con el fruto de tu trabajo. En mi Gobierno, los trabajadores no van a pagar impuesto a las Ganancias. Ese es mi compromiso. Vamos juntos”. Gabriela Michetti no logró frenarla, y García concluyó: “Muchas gracias. Quizás esto tenga que ver también con ‘Esa te la debo’”.

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