POLÍTICA
Lo que las Elecciones no se llevó: La última curda
29 de octubre de 2015

Desde la redacción de BAS experimentamos incursionar en el género musical argentino por excelencia: nuestro querido Tango.
Asi es como en un humilde homenaje, escuchamos allá a los lejos algunas estrofas de uno de los clásicos del Polaco al decir “Lástima, bandoneón, Mi corazón... Tú ronca maldición maleva. Tu lágrima de ron me lleva, hasta el hondo, bajo fondo, donde el barro se subleva…”.
Ustedes se preguntarán por qué nos parece oír esas estrofas que homenajean al sentir argentino, verdad? Bastante sencillo: porque tratando de confirmar los resultados que los distintos partidos políticos elaboraron en cada bunker de campaña, decidimos –sin demasiado ánimo- ingresar a la página oficial del Gobierno de Santa Cruz y … Lástima, bandonéon … Así fue como nos encontramos que Peralta juega hasta el último minuto del tiempo suplementario, y deja de cargar datos durante varias horas cuando la diferencia entre Unión para Vivir Mejor y el Frente para la Victoria es sólo de 3500 votos, cuando el número que todos manejan es una diferencia que alcanzaría los 10 mil votos respecto de Alicia Kirchner sobre Eduardo Costa.
Fiel a la fábula del cangrejo, Peralta es cangrejo y decide parar la carga y generar un clima de incertdiumbre que permitió inlcuso que en algunos lugares se empezara hablar de irregularidades en la confección de las Actas y los Telegramas.
Lo cierto es que, la “picardía” por cierto nefasta por parte de un dirigente político que se precie de tal, parece haber enojado y mucho a la Justicia Electoral, quienes en silencio no perdonarían tal avivada ni la actitud de los radicales de pretender imponer un clima de irregularidades cuando su propio Partido habría participado con cientos de Fiscales en todo el proceso electoral desde el traslado de las urnas hasta el desarrollo de le elección del domingo como también la llegada de los telegramas y su posterior carga en el Correo.
En fin, los últimos suspiros de quien debe reconocer que “… Tu lágrima de ron me lleva, hasta el hondo, bajo fondo, donde el barro se subleva…”.

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