POLÍTICA
Caleta no para
6 de junio de 2014

Cuando uno se sienta a conversar con algún político tratando de realizar un análisis de la situación de nuestra perla del norte, Caleta Olivia, no hay absolutamente ninguno que no anteponga la frase “Caleta siempre fue complicada”.

Lo curioso es, como se dice en la jerga, que en tanto tiempo no le hayan encontrado el agujero al mate, y no sólo eso, sino que además Caleta está aún peor. Se ha convertido en el caldo de cultivo de todos los operadores políticos, autóctonos y foráneos, que quieran generar una crisis en Santa Cruz. Caleta prende rápido, es como un polvorín.

Es más que evidente que nadie ha interpretado cuál debe ser el rol de Caleta Olivia en el concierto de la provincia. Ha tenido sus mejores momentos en la década de los ´90, pero la discontinuidad de políticas desde el gobierno provincial arroja el resultado que hoy tenemos.

A prima facie los responsables son dos, excluyentes y participes necesarios: José Córdoba y Fernando Cotillo han gobernado la ciudad los últimos 25 años. Pero el escenario local de Caleta Olivia se completa con una importante atomización de sectores y actores, o más bien enanos políticos que juegan al truco permanentemente, todos quieren hacer creer que tienen en todas las manos 33 de mano.

Como no podía ser diferente, la negociación paritaria de 2014 tenía que llegar al estado actual en el que se encuentra, más de 35 días de paro; Julián Carrizo (Secretario General del SOEMCO) tirando de la cuerda hablando de muertos, pujando por un índice de aumento que pone a los municipales de Caleta como los mejores pagos del país y con el objetivo principal de cobrar la deuda que mantiene el municipio con el gremio; Córdoba se muestra como víctima o victimario dependiendo con el humor que se levante a la mañana, dice y se desdice con la naturalidad de quien está jugado y levanta la apuesta de puro taura; Cotillo tira piedras y esconde la mano, analiza la situación con la distancia de quien no le quiere poner el cuerpo al problema y como si no tuviera nada que ver. La UCR aporta su porción en este conflicto tratando de sacar tajada, Prades tiene manejo de algunos delegados gremiales que apuran a Carrizo y Costa con Adela Gómez (candidata en 3er lugar de la lista a diputados nacionales de 2013 del Frente para Vivir Mejor) como notera estrella de Radio 21 calma las aguas apagando el fuego con nafta.

En este marco la provincia se corrió lo más lejos posible, ya lo había tratado de hacer en el último conflicto del agua pero tuvo que poner la cara porque la responsabilidad era de Servicios Públicos en el caso. Esta vez no apareció nadie, los pocos que lo hicieron como el caso del ex ministro de economía José Blassiotto que un día llegó a la localidad por el tema del agua, manifestó que desde el gobierno provincial no se iba a hacer nada.

La reunión entre Peralta, Contreras y Quintana tuvo como principal objetivo la foto, después hablaron de algunas cosas y surgió la posibilidad de una audiencia entre ministros provinciales con José Córdoba, que se llevó a cabo el viernes pasado. De esta surgió una solución que no resuelve mucho, la provincia le va a adelantar fondos a Caleta Olivia para hacer frente a los reclamos sindicales: pan para hoy, hambre para mañana, porque son fondos de regalías, es decir que en algún momento se los van a descontar de las transferencias mensuales.

Responsables hay muchos, a diestra y siniestra, personajes que no están a la altura del conflicto, ni locales ni provinciales, el futuro de Caleta Olivia por ahora no tiene el mejor pronóstico: una municipalidad abarrotada de empleados, cooperativistas y un crisol de planes que no puede pagar y está muy lejos de hacerlo con recursos propios. El próximo intendente tendrá una tarea más que complicada, que puede valerle de excusa para no tomar las decisiones para que finalmente Caleta sea la ciudad donde los caletenses decidan vivir.

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