NACIONALES
Un tano muy Angelical
24 de mayo de 2015

Cuando Daniel "el Tano" Angelici ganó las elecciones en Boca en 2011 de la mano de Mauricio Macri, todo le sonreía a ese contador y empresario de 47 años devenido en conductor de uno de los dos clubes más importantes del fútbol argentino.

De origen radical, rápidamente se acercó al PRO y, al calor de su crecimiento económico fue ganando terreno en el macrismo hasta convertirse en una referencia dentro del armado porteño, con varios legisladores que responden él. Con buenos contactos en la Justicia en general y en la porteña muy en particular, el Tano se jacta de ser un hábil operador entre jueces y fiscales, y esa jactancia lo llevó a sonar muy fuertemente como el hombre en el que Macri piensa para la SIDE en un eventual gobierno suyo.

Bingos en Buenos Aires y Mendoza, y el muy elegante restaurante Madero Tango, son parte del imperio Angelici, un verdadero self made man de la timba argentina.

Su historia con el juego empieza en su adolescencia. La mitología familiar cuenta que con la venta de una viejo Renault 12 que le dio su padre, el Tano entró en una sociedad con el objetivo de abrir un bingo en San Bernardo. Con escollos, una clausura en el medio, amparos judiciales y evidentemente mucha templanza, la rueda del éxito y la fortuna empezó a rodar para el bueno de Angelici.

Después vino el bingo de San Clemente, después uno en Gral. Rodríguez, después Cronopios, una empresa con la que administraba bingos, máquinas y apuestas en Córdoba y en el 2000 World Games la verdadera máquina de hacer guita con el ansia de la gente de hacer guita sin laburar.

Hincha de Huracán, pero metido junto a Macri en la política de Boca, su nombre se hizo conocido cuando siendo tesorero de la comisión directiva que en ese entonces conducía Amor Ameal, presentó su renuncia por su oposición a la renovación del contrato de Juan Román Riquelme. Ahí su nombre empezó a ser conocido para el mundo del fútbol. El Tano dejó la tesorería, volvió a ser vocal y fue elegido por Macri como su delfín para las elecciones que se venían.

El 4 de diciembre de 2011 Boca se consagró campeón, invicto y con más de 10 puntos de diferencia con el segundo. El equipo del resistido Falcioni había logrado una eficacia envidiable y marchó cómodamente al título. Ese mismo día Angelici ganó las elecciones como candidato de la oposición y Macri recuperó el control sobre el club. 

Sin embargo, las cosas desde allí han ido de mal en peor para el Tano. La pelea con Riquelme, el mal paso de Carlos Bianchi, la ausencia de títulos y las malas campañas fueron armando un escenario siempre cuesta arriba. Sus indisimulables relaciones con La 12, la interna violenta de los barras y el episodio vergonzoso del último superclásico –eliminación frente a River mediante- parece haber sentenciado la suerte política en el club y en el macrismo del rey de los bingos. Derrotado y mascando rencor, renunció a su cargo en AFA y deberá soportar ahora las movilizaciones de socios pidiendo su salida.

Un dato más que habla de la situación actual del Tano: en su entorno no hacen más que festejar la sanción que se rumorea del comité de seguridad para que Boca no juegue con público los dos próximos partidos. Es que si así sucede, después viene el receso de la Copa América y la Bombonera no volverá a llenarse hasta dentro de dos meses. Saben que eso antes que una sanción es un favor: no quieren ni soñar con la catarata de insultos que caerían sobre Angelici si los hinchas de Boca pudieran ir a ver a su equipo con Aldosivi esta tarde.

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