NACIONALES
Un mundo sin paritarias
15 de abril de 2015

La República Popular de Bangladesh es un pequeño país superpoblado (168 millones de habitantes en una superficie similar a la de La Pampa) ubicado en el sur de Asia, limítrofe con la India y Birmania.

En términos de producto interno bruto (PIB) a valores de paridad de poder adquisitivo (PPA), según el Fondo Monetario Internacional (FMI), Bangladesh se encuentra en el puesto 35 (USD 150M), mientras que su inflación anual ronda el 7%, una tasa que por la estructura económica y social del país puede ser considerado como "baja".

Desde hace dos décadas, gracias a los acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea, Bangladesh se convirtió en asiento de miles de talleres que abastecen a las principales multinacionales de la industria textil, sector que representa un 78% de las exportaciones del país, con unos 19.000 millones de dólares anuales y da trabajo a 4 millones de personas, la mayoría mujeres.

En los últimos años, el país fue noticia por dos grandes tragedias que pusieron en tela de juicio la deplorable situación laboral en la que se desempeñan los y las trabajadoras de los talleres de confección, donde murieron más de 1800 personas por incendios o derrumbes de esos galpones.

La presión de los sindicatos, demás está decir, es prácticamente nula, y los salarios que perciben los trabajadores no se discuten en comisiones paritarias, sino que son establecidos por un acuerdo entre los empresarios y el gobierno.

En términos teóricos, esto es lo que el presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, es lo que define como un "país normal": baja inflación, trabajadores sin organizaciones que los defiendan y la inexistencia discusiones paritarias.

Al menos esa fue lo que expresó en una entrevista radial el viernes pasado, y confirmó ayer, cuando se lo consultó si lo que había dicho era así: "En un país normal, no con este nivel de inflación, las paritarias dejarían de estar, no sería efectiva la discusión".

Aquellos que tienen menos de 30 años tal vez no lo sepan, pero hubo una época en que la Argentina puso proa hacia los modelos económicos de las naciones del sudeste asiático: bajas tasas de inflación, altas de desocupación, precarización laboral y exportación de bienes y servicios sin mano de obra calificada.

Ese modelo de país sin negociaciones paritarias (interrumpidas entre 1989 y 2003) fue el que entre finales del siglo XX y principios del XXI empujó a la pobreza a más de 15 millones de argentinos y a otros 4 millones a la indigencia. Por eso es que las declaraciones de Méndez fueron repudiadas por dirigentes políticos y hasta por sus propios colegas, como Ignacio De Mendiguren o José Urtubey.

De cualquier manera, Méndez no está solo: hay muchos que no lo dicen en público pero están esperando la oportunidad para imponer un nuevo paradigma que nos haga volver al país "normal" que añoran. Ese que miraba al sudeste asiático como modelo a seguir.

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