NACIONALES
Macri decretó vacaciones para el Congreso
24 de diciembre de 2015

El artículo 99° de la Constitución Nacional establece las atribuciones del Presidente de la Nación. El inciso 3 dice lo siguiente:
“El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo.
Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, conjuntamente con el jefe de Gabinete de Ministros.
El Jefe de Gabinete de Ministros personalmente y dentro de los diez días someterá la medida a consideración de la Comisión Bicameral Permanente, cuya composición deberá respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. Esta comisión elevará su despacho en un plazo de diez días al plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento, el que de inmediato considerarán las Cámaras.”

El pasado martes 22 de diciembre, doce días después de la asunción del Ingeniero Mauricio Macri, se convocó a la primer reunión para conformar la Comisión Bicameral – reglamentada por la Ley N° 26.122 - y designar sus autoridades (presidente y secretario). La Comisión tiene 16 miembros, 8 del oficialismo y 8 de la oposición. La composición es la siguiente:

•    Frente Para la Victoria. Diputados: Marcos Cleri, Diana Conti y Juliana Di Tullio. Senadores: Juan Manuel Abal Medina, Juan Irrazábal, Anabel Fernández Sagasti, Juan Mario Pais y Graciela De la Rosa.
•    Unión Cívica Radical. Diputados: Mario Negri y Luis Petri. Senadores: Luis Carlos Petcoff Naidenoff y Ángel Rozas.
•    PRO. Diputados: Pablo Tonelli y Nicolás Massot.
•    Frente Renovador. Diputado: Raúl Joaquín Pérez.
•    Peronismo Federal. Senadora: Liliana Negre de Alonso


La reunión fue presidida por el Secretario Parlamentario del Senado, el radical Juan Pedro Tunessi debido a las diferencias sobre quién debía comandar la Comisión. Al ser una comisión “de control” - que revisa los actos de gobierno – generalmente su presidencia corresponde a la oposición, en este caso al Frente Para la Victoria. Sin embargo, siguiendo la lógica de ser una oposición constructiva, la diputada Di Tullio propuso como presidente de la Comisión al senador Naidenoff, aceptando ceder la conducción de la misma a “Cambiemos” por seis meses y luego rotar, teniendo en cuenta también que el actual oficialismo debería ser el principal interesado en que la comisión funcione pues así se ratifican y quedan efectivas todas las decisiones que el Ingeniero está tomando por decreto.

Sin embargo, el oficialismo se negó a la designación de autoridades argumentando que no habían podido llegar a un acuerdo sobre quién ocuparía los cargos. Aunque se les estaba dando el privilegio de concederles la presidencia de una de las comisiones más importantes del Congreso de la Nación, se negaron, no quisieron hacerse cargo ni poner en funcionamiento la Bicameral, la cual quedó acéfala hasta poder alcanzar un consenso.

Pero esto no es casual. El FPV había preparado un dictamen donde rechazaba contundentemente el Decreto de Necesidad y Urgencia, viciado de irregularidades, que modifica la Ley de Ministerios. Algunos de los puntos más polémicos de ese DNU son la creación del Ministerio de Comunicación bajo cuya órbita quedan organismos autárquicos como la AFSCA y la AFSTIC, y la modificación de la Ley de Educación que retrotrae a la década de los 90, reestableciendo el Polimodal y eliminando las escuelas técnicas, entre otros.

Independientemente de esto, los legisladores del FPV firmaron el dictamen que posteriormente será tratado en el recinto por ambas Cámaras.

Las reglas son las reglas y son iguales para todos, independientemente del color político que tengan. Los tres poderes del Estado tienen herramientas para controlar y limitar los excesos que pueda cometer algún otro: es una de las características de los regímenes democráticos y republicanos – entre otras -. Pero parece que los paladines del “cambio” no creen lo mismo. El gobierno tiene la facultad de convocar al Congreso a sesiones extraordinarias para que trate todos estos temas, pero no lo hizo. No le interesa. El Ingeniero decide solo.

Aquellos que siendo oposición durante años se rasgaron las vestiduras acusando al kirchnerismo de avasallar las instituciones y de usar al Congreso de la Nación como una escribanía, apañados por los grupos mediáticos concentrados, son los mismos que hoy quieren vaciar de funciones a uno de los poderes del Estado con una impunidad obscena avalada por el Partido Judicial y justificada por las corporaciones mediáticas.

La letra chica del “cambio” que no nos contaron.

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