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Diputados aprobó el proyecto de ley para pagarle a los Buitres
17 de marzo de 2016

Tras un debate de alto voltaje político que se extendió durante casi 20 horas, Cambiemos superó su primera prueba de fuego en la Cámara de Diputados y aprobó con una mayoría robusta el acuerdo con los holdouts que busca sacar al país del default tras un litigio con bonistas que lleva 15 años.

El oficialismo dio el primer paso para convertir el proyecto en ley, al lograr aprobar la iniciativa con 165 votos provenientes no solo de la alianza entre el Pro, la UCR y la Coalición Cívica, sino también del Frente Renovador y el justicialismo referenciado en Diego Bossio.

El proyecto también contó con respaldo del GEN de Margarita Stolbizer, el Partido Socialista y de diputados que responden a los gobernadores de Córdoba, Chubut, Neuquén, San Luis y Santiago del Estero, quienes aportaron al quórum.

El Frente para la Victoria, la izquierda y Libres del Sur se opusieron al acuerdo, aunque los 86 votos en contra no fueron suficientes para desaprobar el proyecto, que el Senado comenzará a tratar este mismo miércoles a las 16.

A la hora de la votación, se registraron algunas rebeldías en el Frente para la Victoria, como la de la tucumana Miriam Gallardo, que votó a favor del proyecto. “Deseo que a Tucumán se le garantice la gobernabilidad y la paz social”, justificó, siguiendo órdenes de su gobernador Juan Manzur.

El oficialismo no tuvo dificultades para reunir el quórum y la sesión inició minutos antes del mediodía con 147 presentes, es decir, 18 más que los 129 que se requieren para iniciar las deliberaciones.

La sesión fue presidida por Emilio Monzó, mientras una multitud de militantes kirchneristas y de izquierda se concentraba en las afueras del Palacio Legislativo contra el pacto alcanzado con los fondos buitre.

El texto, que sufrió varias modificaciones a lo largo del debate, autoriza a tomar deuda para pagarle a los tenedores de bonos en default, aunque eso no se producirá hasta que quede firme el fallo del juez Griesa puesto en suspenso por la Cámara de Apelaciones de Nueva York.

El Gobierno apuesta a ponerle punto final al conflicto para tomar deuda en el mercado internacional y financiar así su plan económico; tal es así que el propio presidente Mauricio Macri advirtió que si fracasa el acuerdo en el Congreso, se verá obligado a aplicar un “ajuste” en el gasto público.

Para poder avanzar con el pago a los bonistas, el proyecto deroga la Ley Cerrojo y la de Pago Soberano, sancionadas durante el kirchnerismo.

A pedido de los bloques liderados por Bossio y Sergio Massa, Cambiemos aceptó incluir un tope de endeudamiento de 12 mil 500 millones de dólares -la cifra estimada que se necesitará para cumplir con el pago es de 11.684 millones-.

También se introdujo a último momento un agregado para que todos los bonistas que firmen y cobren no puedan litigar más contra la Argentina, sumado a la obligación de que los nuevos bonos sean emitidos con las cláusulas de acción colectiva para cubrir al país frente a posibles demandas.

De acuerdo a otra modificación que impulsó el radicalismo, las comisiones que cobran los bancos no podrán superar el 0,20 por ciento del monto de la emisión de bonos.

La evolución de las negociaciones con los bonistas seguirá siendo monitoreada por una comisión bicameral del Congreso, dado que aquella que se había constituido a partir de la Ley de Pago Soberano tuvo un funcionamiento nulo.

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