LOCALES
Tierra de nadie
20 de octubre de 2014

La gestión de Cantín al frente del municipio de Río Gallegos no se caracteriza por una acción permanente, a esto hay que agregar que las gestiones que encara el ejecutivo local, no incluyen la audacia que permita hacer de esa acción un rédito político.

En este sentido se encuentran las obras financiadas por el gobierno nacional, que el municipio no encuentra los engranajes administrativos internos para que estas se materialicen en beneficio de los vecinos. La única que presenta importantes avances es el natatorio, pero las viviendas no han comenzado aún, cuando hay municipios en la provincia que ya están por entregarlas. O la mentada obra de la Av. San Martin, que dejó la arteria en pésimas condiciones porque la iniciaron previo a la veda invernal de la construcción.

En la lista de acciones que resultan un costo político y no un beneficio, se incorpora la forma en que el municipio le otorgó un terreno a un laboratorio bioquímico, que generó un escándalo público, por el cual los beneficiarios del lote decidieron devolverlo.

La iniciativa era en principio loable, que incorporaba una inversión del sector privado para la mejora de un servicio de salud, salvo por el detalle que el terreno que se estaba otorgando es el mismo donde se prevé emplazar el hospital materno infantil.

De allí se desencadenaron los avances y retrocesos, operaciones políticas, operaciones mediáticas, solicitadas en los medios, y la vuelta del terreno al municipio.

Lo cuestionable resultó el precio de venta del terreno municipal a Labsur, por 350.000 pesos, a lo que el laboratorio incorporó su servicio de análisis para la emisión de libretas sanitarias por un valor de 1.200.000 pesos.

El concejal de la UCR Pablo Fadul, que además tiene estrechas vinculaciones con el mercado inmobiliario, comenzó un raid mediático denunciando que el valor del terreno por superficie y ubicación está valuado en una cifra muy superior. Esa era la principal objeción que tenía el edil, luego incorporó la cuestión de la posible construcción del hospital materno infantil, que se encuentra en el presupuesto nacional aprobado este año, que el propio diputado nacional de la UCR Eduardo Costa no votó.

Por su parte Labsur, en una solicitada donde manifiesta públicamente “el desistimiento del trámite de adjudicación”, entendiendo que esta actitud será tomada con beneplácito por políticos oportunistas, en alusión a Fadul. 

Más adelante en la publicación exponen “que los montos de las adjudicaciones en venta está fijado por módulos cuyo valor es determinado por el concejo deliberante”. Remarcan que la empresa está formada por profesionales mayoritariamente santacruceños, con 35 años de ejercicio profesional. Y que se los pretendió vincular a algún integrante por portación de apellido o tendencia política de alguno de sus socios. Aseguran que cumplimentaron los requisitos legales requeridos por la normativa vigente, y finalmente se lamentaron por las fuentes de trabajo que hubiera demandado la obra y el funcionamiento del laboratorio.

Al otro día Fadul sacó una solicitada festejando su logro, manifestando que si defender la salud era oportunista, el lo haría nuevamente, convocando a un abrazo solidario al terreno que luego suspendió.

Todo ha vuelto a fojas cero. Ahora queda una denuncia penal realizada por el propio Fadul, que promete abrir una caja de pandora sobre la sospecha que la entrega y venta de terrenos en Río Gallegos, no es solo un problema de la gestión de Cantín y que puede incluir las gestiones del ex intendente Roquel.

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