LOCALES
El odio sigue convocando menos
8 de diciembre de 2017
Anoche fue una noche especial en Río Gallegos. Es que la Policía Federal Argentina tenía que trasladar a Carlos “Chino” Zannini desde la comisaría que posee en la ciudad, al aeropuerto internacional, acusado de “traición a la patria”.

De acuerdo lo dispuso el juez prácticamente jubilado Claudio Bonadio, como broche a una oscura carrera como Juez Federal de la Nación, Zannini tiene prisión preventiva porque pudiera obstaculizar la justicia, una figura que en el propio derecho hace ruido, y es la figura por la cual se viene encarcelando a los dirigentes del anterior gobierno.

Desde las 23 horas en las puertas de la PFA en Pasteur y Fagnano comenzaron a convocarse el sector de Jubilados Unidos para escrachar al Chino cuando saliera para el aeropuerto.



Unos 15 activistas de Eduardo Costa con carteles de “corrupto” y “chorro”, gritos de “corrupto”, “chorro” e “hijo de puta”, ningún cartel ni grito de “traidor a la patria”, que es de lo que Bonadío acusa a Zannini, solo el mismo latiguillo ensayado una y otra vez desde hace muchos años.


Es que hasta para los propios escrachadores les era una exageración acusar a Zannini de traidor a la patria.

En el aeropuerto lo esperaban unos 200 militantes del FPV para despedirlo. Que por decisión de la PFA no lo alcanzaron a ver porque las fuerzas decidieron entrar con Zannini por la base de FF.AA., y entonces no hubo contacto con quienes lo querían saludar, pero si lo hubo con quienes lo quisieron escrachar. 

Estaban presentes entre los militantes de Kolina, Propongamos un Sueño, La Cámpora y Construyamos Juntos, el presidente del PJ Roque “Bicho” Ocampo, el vice gobernador Pablo González, el ministro de gobierno Fernándo Basanta, la ministra de salud Rocío García, la presidenta del CPE Cecilia “Chachi” Velázquez, el secretario de cultura Oscar Canto, el subsecretario de medios Martín Hernández, el director ejecutivo de la ASIP Leandro Zuliani, los diputados provinciales Matías Bezi y Claudio García, y el concejal Eloy Echazú. 

Cuando los presentes se dieron cuenta que no iban a tener contacto con Zannini, ingresaron a la estación y se mantuvieron por varios minutos cantando y tocando los bombos, ante la mirada sorpresiva de quienes se disponían a viajar. 


En síntesis, 15 del lado del escrache, 200 del lado del acompañamiento. En la crónica del diario La Nación solo aparecen los que escrachan, así se construyen las “mayorías mediáticas”.

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