LOCALES
¿Grupo empresario local contra Alicia Kirchner?
10 de agosto de 2017

A horas de la veda electoral que está por comenzar, desde BAS, nos decidimos a caminar por las queridas calles de la ciudad capital y entre tanto nos sorprendimos con una vidriera. Sí, leyeron bien: una vidriera.

Y así fue como se nos vinieron a la mente frases empresariales tales como “no, yo en política no me meto” o “lo único que sé hacer es vender, viste?” y hasta “mirá, cuando te metés en política después te pegan de todos lados, los del palo, los de la política y la gente no está de acuerdo con vos no entra a comprarte”.

Bueno, parece ser que todas estas frases se les vinieron o no a la cabeza de los dueños de una conocida farmacia, bah, de un conocidísimo grupo de farmacias locales.

“Alicia en el país de las maravillas”, es la gráfica que ornamenta y “engalana” la vidiriera de una de las sucursales más céntricas de este grupo empresarial.

Empezamos a charlar con los colaboradores de la redacción de BAS. Nos interesaba especialmente el conocimiento infantil de nuestros colaboradores, es decir, los que tienen niños.

Queríamos saber si había algún estreno cinematográfico próximo que adaptara la gran novela de Lewis Carroll. Pero no. Nuestros colaboradores dijeron que no. Que las últimas adaptaciones fueron las del conocido cineasta norteamericano Tim Burton.

Chequeamos. Hiperchequeamos, diría un común amigo. Y efectivamente era así: no hay ningún estreno próximo que lleve esta gran obra de fines del siglo XIX a la pantalla grande.

¿Entonces …?

Bueno, entonces, empezamos a pensar. Nuestra tarea no era fácil. Ja.

En medio del brainstorming (si, claro, como en Google), nos acordamos que hace un tiempo nomás, hubo algunas discusiones desde el Gobierno Provincial con los grupos empresarios locales de los medicamentos en relación a la provisión de medicamentos y la continuidad en la cadena de pagos.

Entonces, ¿queremos decir que desde una vidiriera están haciendo política?

Entonces, ¿queremos decir que los empresarios hacen política sin hacerla?

Y así es como recordamos ese apoteósico capítulo de Lewis Carroll cuando la oruga le pregunta a Alicia por su identidad, quien luego de haber cambiado de tamaño varias veces, su propia identidad se había perdido y ella misma ya no sabía quién era.

¿Será que algunos de los empresarios locales están sufriendo el síndrome del capítulo de la oruga?

¿Será que aquello que quisieron mostrar a través de sus vidrieras corre riesgo de operar de boomerang?

Expectantes, veremos cómo termina la obra local.

 

Veremos si cual capítulo final original, sin recordar que había recuperado su estatura, Alicia derriba todo a su alrededor al levantarse y al momento de recibir el veredicto, Alicia vuelve súbitamente al regazo de su hermana y así asistimos al despertar del sueño fantástico que algunos pretenden instalar, recordando así que la vidriera es sólo el recuerdo del cuento que algunos te quisieron contar pero que la realidad más allá de esa vidriera, más allá de esas pocas manzanas geográficas en las que se pretende instalar el caos, y que hay una realidad concreta de muchos que salen a trabajar todos los días a pesar de todo. 

Pero quizás lo más fantástico sea que la mayoría están en esa realidad concreta que sale a pesar de todos. De los mismos todos. De las partes que pretenden atribuirse el todo.

 

Y así quedaremos nosotros otra vez como hace unos años: bajo el árbol recordando la historia de una realidad que no fue. 

 

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