El Puchero
Yo no te creo hermana
13 de enero de 2019
La abogada de Thelma Fardín realizó hoy un embate contra la credibilidad de Carla Lescano, cuyo testimonio mina la credibilidad de todas las pericias ofrecidas en la denuncia. No importa que Carla sea hermana de la actriz. No importa que su madre la haya entregado desde los 7 hasta los 12 años a la voracidad del papá de Thelma, para que la torturara y la abusara sexualmente. No importa que haya pasado un calvario hasta ver a su victimario en prisión. No importa que la caza de brujas iniciada por las actrices haya golpeado a su hijo de 15, escrachado por una acusación que luego fue retractada. A Carla Lescano no hay que escucharla, o no hay que creerle, porque toda la viabilidad de la denuncia depende de que ella se calle.

Lo que haya sucedido hace 10 años en un cuarto de hotel de Nicaragua, entre una joven que no dominaba su poder de seducción hipertrofiado y fetichizado por el mundo de la farándula, y un hombre de 45 años, padre de familia y padrino artístico de todo el reparto, nunca será esclarecido por un tribunal. Siguiendo el relato de Thelma, ella no supo negarse ni oponer resistencia frente al arrebato sufrido en una relación asimétrica y, quizás por ese motivo, durante muchos años se sintió responsable. Estos hechos pueden ser gravísimos, sin embargo, palidecen frente a los espantosos ultrajes que frecuentemente sufría la hermana de la actriz cuando ambas eran niñas.

En su momento la prensa referenció que la niña fue sometida a “golpizas y todo tipo de torturas“. Durante la investigación judicial, la joven fue sometida a innumerables pericias que permitieron determinar una condena de 15 años de prisión para su violador, José Luís Fardín.

La mamá de Thelma perdió la tenencia de Carla, pero no fue condenada. Sin embargo, según expresó el Juez interviniente, Carlos Rozanski: “nunca he percibido una actitud tan perversa como la de esta mujer, que respondió con agresiones a la preocupación de la docente que comunicó los abusos, advirtiéndole que no se metiera“, “no sólo se trata de una madre que entregó a su hija, sino que lo hizo con un grado de sadismo difícil de comparar“.

Carla salió del infierno, y se fue a vivir con su tía, la reconocida bailarina Lidu Caggiano. Thelma no tuvo la misma suerte, siguió viviendo con su madre agresiva, entregadora, perversa y corruptora, que la ayudó a iniciar una temprana carrera en la farándula.

Nadie en el mundo tenía más motivos que Carla para mantenerse alejada de los Fardín y sus dramas, hasta que su hijo de solo 15 años, cayó presa del furor justiciero iniciado por la Colectiva de Actrices a partir de la denuncia de Thelma.

Las acusaciones contra el joven patagónico fueron retractadas, y pudo sobrellevar los escraches mejor que Agustín, el adolescente de Bariloche que se suicidó en medio de la persecución #miracomonosponemos. En ambos casos, las acusadoras retractadas eran adolescentes que se dejaron llevar por el ejemplo de las actrices.

Fuente: El Disenso

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