El Puchero
Mentiras sobre la Señora Z
29 de mayo de 2018
La señora Z no toma pastillas tranquilizantes todos los días como dicen algunos sitios de internet.

La señora Z no está totalmente enajenada, al punto de ensayar frente al espejo mirando videos alternadamente de Carrió y de Cristina.

La señora Z no está despechada porque algún Kirchner la rechazó.

La señora Z no está enojada porque la denunció el kirchnerismo por ladrona, por no poder justificar su patrimonio, y por no ir a trabajar absolutamente nunca.

La señora Z nunca quiso ser actriz y bailarina ni participó de clases de teatro en Santa Cruz cuando era pequeña, pero dejó de ir cuando el profesor no le comentó a su padre que "la Chili" (como no le decían de pequeña), "no sería para actuar".

La señora Z no tiene ciertos amigos en cierto lugar de cierto edificio ciertamente característico de cierto lugar de CABA ni tampoco esos amigos se encargan de que ella esté tan... relajada todo el tiempo.


La señora Z no despidió nunca a dos empleadas de limpieza de una de sus gigantescas casas por el simple hecho de enterarse que estaban enamoradas una de la otra.

La señora Z jamás probó ninguna droga.

La señora Z jamás recibió dinero.

La señora Z resiste, rechaza y no soporta que se diga que no escribió absolutamente nada del libro, que en realidad lo escribió su amiga Levina y que a ese señor lesbiana le pagó con el 35% de las ventas del libro.

La señora Z jamás cenó hasta las cuatro y media de la mañana mano a mano con el Gordito Golpista en un telo. En un hotel, perdón. Jamás.

La señora Z jamás mandó a agotar la primera tirada de su libro comprando ella misma la tirada entera.

La señora Z jamás rompió un tele de 42 pulgadas revoleándole una copa de vino ya sin vino, en cierta noche que cierta ex presidenta dio una entrevista histórica.

La señora Z no conoce a ningún futbolista que vive en Puerto Madero.


La señora Z no usa tres teléfonos a los que divide en "Política" (el verde), "Amigos" (el azul) y "Cositas" (el negro) y niega que al de política la llame sólo Lilita y cierto encumbrado ministro de medios (?), al azul todos los amigos que le llevan alegría hasta su sempiso y al negro... los muchachos que van al gimnasio.

La señora Z debería salir a negar que alguna vez viajó a Buenos Aires con una valija que no pasó ningún control, que se acercó gente con perros a esa valija y que ella sacó chapa de parlamentaria para pasar y pasó, y que esa valija se le embocaron a un perejilazo colombiano que venía en el avión y fue detenido.

La señora Z niega haber ido a cenar con Alejandro Fantino.

La señora Z no dice en privado que Lilita está acabada.

La señora Z no odia a Cristina por su belleza y su realización personal, siendo esposa, madre de un hijo y una hija, presidenta dos veces y querida por la mitad del país.

La señora Z no es amiga de cierto arquero que no es el futbolista antes mencionado.

La señora Z niega que se vaya a dormir todos los días hasta las siete de la mañana y que se despierta a las seis de la tarde.


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