El Puchero
El último escalón
14 de marzo de 2015

El pasado domingo por la mañana falleció Gerardo Sofovich a sus 77 años en la coqueta clínica Suizo Argentina de la Capital Federal. Después de una larga lucha para preservar su estado de salud, que implicó que bata el record de ser el argentino con más angioplastias, el “ruso” -como le decían los amigos- pasó a mejor vida. 

Controvertido, con fama de playboy y de mujeriego empedernido, un tanto misógino, Gerardo fue un ícono innegable de la cultura popular argentina. En lo político, fue íntimo amigo de Carlitos Saúl, quien despidió con profunda pena a su compañero de noches interminables de póker durante la más reciente “década infame”. Su amigo y Presidente argentino durante un decenio, lo nombró a principios de los años 90 como interventor de lo que en ese momento era Argentina Televisora Color, la famosa ATC hoy reconvertida en “la Televisión Pública”; lo que le costó a Gerardo una causa judicial por defraudación, de la que luego fue sobreseído por el Poder Judicial de nuestro país. 

Gerardo fue amigo y enemigo de todos y tuvo una vida muy polémica que incluyó un distanciamiento de su propio hermano que duró décadas, durante las que compitieron en el mismo ambiente y no se dirigieron la palabra. Aunque parezca inverosímil, Gerardo era hijo de un periodista socialista, y de chico perdió una de sus piernas al quedar atrapado en un pase de vías del tranvía. Si bien en aquel entonces su hermano (el mismo al que no le habló durante décadas) intentó tironearlo, el accidente le provocó a Gerardo la amputación de una de sus piernas. 

Creador  y productor de “Operación Ja- Ja”, “Polémica en el Bar”, “La peluquería de Don Mateo”; Sofovich produjo numerosas obras de teatro y muchas de las míticas películas protagonizadas por Jorge Porcel y el “negro” Olmedo, algunas de las cuales fueron fuente de distracción o entretenimiento (como usted prefiera llamarlo) durante la última dictadura militar. En la televisión, Gerardo fue conductor de diversos programas y entretuvo a generaciones enteras con juegos sencillos pero originales como “el corte de la manzana” o el arte del jenga, ese juego en el que hay que ir sacando maderitas sin que se caiga la torre. 

Sofovich fue un mentor y descubridor de estrellas. Entre las más recientes que comenzaron o despegaron en sus carreras gracias a su varita mágica, figuran Florencia Trinidad (ex Flor de la V antes de la ley de identidad de género), Nazarena Vélez y  “Panam”, a quien Gerardo apoyó y produjo en su aventura de ser conductora y cantante infantil, regalándonos así hits como el escatológico “ca-ca-ca, cangrejo Cloromiro, pis-pis, piso pero antes miro”.

En el amor, se dice que Gerardo estuvo con las mujeres más deseadas del país, entre las que figurarían la mismísima Moria Casan o la Su Giménez. No obstante, estuvo casado dos veces. Sus segundas nupcias las contrajo con quien fue sindicada como amante del “Lole” Reutemmann y también “secretaria” en La Noche del Domingo, Sofia Oleksak. La relación terminó en escándalo y plagada de acusaciones de infidelidades mutuas. Curiosamente, el periodista Ángel de Brito contó que una de las veces que el ya fenecido Gerardo invitó a Sofia a navegar en su yate que amarraba en la ciudad uruguaya de Punta del Este, estaba decidido a dispararle en el mar y luego suicidarse él. Sin embargo, aquel paseo en barco terminó en una reconciliación amorosa a la luz del atardecer esteño, y no tuvo el desenlace fatal que el “ruso” habría planeado inicialmente. 

Finalmente, le tocó a Gerardo el turno de ser el primero en abandonar este mundo. Que en paz descanse. 

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