El Puchero
Cancer de cólon
13 de diciembre de 2015

Un título fuerte y de mal gusto para entrar en clima de lo que fue una noche fuerte y de mal gusto. Más allá de los buenos deseos que cualquier argentino de bien tiene para con un gobierno que se inicia, el festejo para unos pocos que tuvo lugar en el Teatro Colón del centro-norte de la Ciudad de Buenos Aires el día de asunción del nuevo Presidente dejó un tufillo a élite. Nos referimos a la llamada “Noche de Gala” (por el nuevo relato macrista).
Los argentinos asistimos a esta función de gala por una cadena nacional que duró casi un día entero. Luego de la jura en el Congreso de la Nación en donde Macri dio el primer discurso que no duró más de 40 minutos a la asamblea legislativa y a la nación pero todavía sin la banda presidencial impuesta, la cadena nacional se trasladó a la calle. En el trayecto que conecta al Congreso con la Casa Rosada, el Ing. Macri se trasladó en una Volskwagen Touareg que debe más de $41 mil pesos de patentes. Una vez en Casa Rosada, Mauricio cumplió el capricho de recibir los atributos presidenciales con el Presidente de la Corte Suprema, Lorenzetti, oficiando de chaperón. Lo paradójico de esto fue que eligió un bastón presidencial distinto al que suscitó la polémica mediática. Con el intempestivo argumento de respetar las “tradiciones”, desechó el confeccionado por el orfebre Juan Carlos Pallarols, que tradicionalmente confecciona el bastón presidencial; y en cambio eligió un bastón confeccionado por Damián Tessore, un joven mercedino enlistado en las filas del PRO, en lo que se convirtió en la primer contratación directa sin concurso de precios realizada por Macri en el gobierno nacional.



Luego, y aún con la luz del sol de media tarde, Macri ofreció un ágape en el Palacio San Martín en dónde abundó el champagne y los canapés, y saludo a las delegaciones extranjeras. Y es aquí cuando se retiró a su casa de Barrio Parque a descansar un poco con la primera dama Juliana Awada para luego dirigirse al Teatro Colón a su noche de gala.
En el Colón, en la entrada principal sobre calle Libertad, estaba lleno de cronistas de espectáculos palpitando la previa de una noche que prometía cena pero al final no la hubo. Parece que Juliana estaba muy cansada de tanto evento social y exigió al flamante Presidente retirarse a sus aposentos ni bien termine la función. Esto generó la ira de muchos invitados que estaban ilusionados con una cena lujosa y de los periodistas que suelen estar convidados. Tanto Robertito Funes como Laura Ubfal se quejaron argumentando que habían estado mejor tratados en los últimos Martin Fierro.



Entre los invitados célebres que desfilaron por la alfombra roja podemos mencionar a Mirtha Legrand, Susana Giménez, el ex Presidente que se fue en helicóptero De la Rua, el MIDACHI Miguel del Sel, Esmeralda Mitre, el mago sin dientes, Coppola, Chiche Gelblung y párrafo aparte merece, Hector Magnetto.
La presencia del CEO del Grupo Clarín fue curiosamente censurada por la mayoría de los medios, quienes no emitieron opinión alguna de su presencia en la función de gala que ofreció Macri en el Teatro Colón. Magnetto, llegó a la dirección del Diario Clarín de la mano de Rogelio Frigerio, abuelo y homónimo del actual Ministro del Interior del gobierno del PRO. Este personaje tenebroso que tiene múltiples denuncias de envergadura, entre ellas la desestabilización del gobierno de Raúl Alfonsín y la autoría intelectual de la adopción irregular de los hijos Ernestina Herrera de Noble (la dueña del Diario), asistió al primer piso del Teatro Colón para aplaudir a Macri.



Más allá de la condena social por la permanente manipulación de las instituciones argentinas que el CEO del multimedio más poderoso del país ejerce mediante la coerción psicológica, la mayor causa en la que está acusado es la adquisición de Papel Prensa. La empresa que había quedado en manos de Lidia Papaleo luego de que su marido falleciera misteriosamente en un accidente de avión, fue vendida a Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre compulsivamente mediante la aplicación de métodos de tortura por orden y en presencia de Héctor Horacio Magnetto, de acuerdo al testimonio en sede judicial de la víctima viuda de Graiver. Este invitado de honor a la gala de Macri,  es un criminal que cualquier argentino de bien entiende debería estar mínimamente en la cárcel.
Pero volviendo a la gala de honor, además de los saludos sociales, se entonó el Himno Nacional brevemente para luego dar paso a la protagonista de la noche la ópera “Parsifal” de Wagner: el detalle más nefasto de la noche de gala de Macri. Richard Wagner era el músico favorito de Hitler, tanto por las manifestaciones antisemitas que se le conocen al compositor como por el uso de su música en los múltiples escenarios de propaganda política del nazismo. De hecho, Wagner sonaba por orden de Hitler en los campos de concentración judíos. Y en una coincidencia extrema, cuando Hitler subió al poder en 1933 se cumplía el 50° aniversario de la muerte de Wagner, por lo cual el primer evento artístico de su Reich fue titulado “Wagner y la nueva Alemania”.



Sí, de pésimo gusto. Peor que el título de esta nota.

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