ANALISIS
Un intendente en apuros
4 de julio de 2016

La situación de Roberto Giubetich al frente del palacio municipal de la capital santacruceña, es compleja desde lo político principalmente y desde lo económico en segundo plano.

¿Por qué a diferencia de otros municipios su problema principal es político y no económico? Porque Roberto, que siempre soñó con ser el intendente de Río Gallegos tiene un frente interno, puertas adentro del municipio, que le está costando mucho encausar.

A esto hay que agregar la situación interna de la UCR, el partido al que pertenece, pero que hoy tiene dueño, que es Eduardo Costa, y que además ese dueño del partido se lo tiene arrendado al PRO de Mauricio Macri.

También hay que sumar la realidad política de la provincia, con un FPV, con el que mantiene diálogo, que busca incansablemente oxigeno financiero para las arcas provinciales, situación que Roberto estaba dispuesto a acompañar, pero su diputado por el pueblo, el empresario Santiago Gómez, no le hizo caso, y se sumó al colectivo costista de fugarse de la cámara y después ir a la justicia.

El frente interno

Roberto fue un buen funcionario durante la gestión de Pirincho Roquel, sobresaliendo, con bajo perfil, respecto del resto de los funcionarios que acompañaron la gestión radical de 8 años entre 2003 y 2011, incluso sobresalía respecto del propio intendente.



En ese entonces, el hoy intendente contenía y estaba dentro del área más complicada del municipio, que es el Corralón Municipal. Hoy ocupado en la gestión, nadie hace el trabajo que él hacía, y si bien tiene un poco contenida la situación, la realidad de la ciudad indica que no los está pudiendo hacer trabajar.

Los funcionarios que lo acompañan no gozan de grandes reconocimientos y carecen del peso político necesario para llevar adelante la gestión. Quizá el único que se precia como cuadro político es Jorge Cruz, pero el secretario de gobierno no puede asomar la cara por las denuncias de violencia de género que lo persiguen.

Por otro lado, el SOEM está jugando su juego, puesto que en pocos meses elige autoridades, y Pedro Mansilla y su ladero Coñuecar se juegan una parada brava. Como consecuencia de ello, el pasado sábado en reunión paritaria, tras la oferta del ejecutivo municipal de un 17,5% en cuotas, la asamblea del SOEM rechazó la propuesta.

El intendente deslizó que podrá estirarse un 2,5% más, y llegar a un 20%. Más de eso no puede pagarlo. Habrá que ver cuanto lo aguanta Mansilla y compañía. Que por otra parte fueron parte de los disturbios en la legislatura, que junto a otros gremios rechazaron el endeudamiento que Roberto apoya.

El frente radical

“A Eduardo Costa lo único que le importa es él y nada más”, afirman los correligionarios con experiencia, y esto condiciona a la UCR de manera permanente, porque “estamos atrás de sus ideas que generalmente son caprichos y nada más”.

Giubetich sabe que los objetivos de Eduardo Costa difieren drásticamente de los suyos. Que no tiene la responsabilidad de gobernar nada, que si tiene problemas en lo único que pudiera tener presión, que es el Hipertehuelche, aumenta los precios y listo, resuelto su problema.



El pasado sábado 25 de junio, la UCR en su conjunto, se reunió en la sede provincial, aquella que había reunido a los diputados fugados de la sesión en cuarto intermedio y que albergó inclusive a Gabriela Peralta. Allí muchos de los correligionarios que responden al empresario Eduardo Costa, acusaron a Roberto de Radical K, dado que mantiene un diálogo fluido con dirigentes del FPV, con la gobernadora, y la acusación fue más allá, cuando afirmaban que operó a favor de la sanción del endeudamiento.

Esa noche, cuando la UCR celebraba su 125º aniversario, los presentes acordaron no realizar las presentaciones judiciales, que al otro día el costismo encabezado por Roxana Reyes ingresaron el amparo en el juzgado del amigo de la diputada Francisco Marinkovic, desoyendo lo acordado horas antes.

Lo mismo le sucede con Santiago Gómez, el diputado por pueblo de Río Gallegos a quién el propio Giubetich convocó a la política, dado que el joven empresario estaba abocado a la gestión de Taqsa Marga, que en la discusión por el endeudamiento el joven se sumó al colectivo de Eduardo Costa, y no al de los intereses del propio Roberto y de los otros intendentes.

El frente para la victoria

Entre sus correligionarios, como lo acusaron el pasado 25 de junio, lo consideran un Radical K. Entre los compañeros, lo consideran el más Compañero de los Radicales.

El tema de fondo en esta situación, es la real interna que mantienen el seno de la UCR, respecto de las actitudes de Eduardo Costa, a quien acusan de manejarse como el dueño del partido y no como conductor, “Costa no conduce ni convoca a la política, los que lo acompañan muchas veces son comprados con algún beneficio económico”, se suele escuchar entre quienes son habitués de los comités radicales.

Giubetich generó una relación con Alicia Kirchner, incluso antes de que ambos asumieran sus cargos de intendente y gobernadora, respectivamente. Testigos nos confirman que esa primera reunión se dio donde antiguamente funcionaba en Centro Articulador de Políticas Sanitarias, en la esquina de Tucumán y Maipú.



Desde allí la relación entre ambos mandatarios ha sido permanente y cordial. Han fijado una agenda conjunta, obviamente atravesada por los problemas económicos de ambos estratos, con la intención de generar obras para la capital provincial.

En el entorno de Roberto Giubetich, afirman que si no fuera por la estricta decisión de Eduardo Costa, el dirigente y muchos dirigentes del radicalismo santacruceño, no hubieran compartido la boleta con Mauricio Macri. Muchos saben que haberle arrendado el partido al PRO, solo le ha servido a Eduardo Costa para sus intereses personales y lo que pueda obtener en Buenos Aires, allí, tan lejos de Río Gallegos y de Santa Cruz.

De hecho no han obtenido los municipios de Cambiemos en Santa Cruz (Río Gallegos, Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras y San Julián), por haber participado en la misma lista de Macri, ni obras, ni programas, ni financiamiento. Ese logro político sólo lo vendió Costa a nivel nacional, que fue una muestra de su “capacidad de conducción provincial”.

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