ANALISIS
Triste fin de año judicial
18 de diciembre de 2016

Durante todo el 2016 el Poder Judicial estuvo en el centro de atención pública – mediática - por distintas cuestiones, tal vez mucho más de lo que veníamos acostumbrados en los últimos años. Llamativamente con el cambio de gobierno los tribunales de todo tipo empezaron a “trabajar” o a acelerar los tiempos, la mayoría de las veces de manera grotesca, acelerando causas frenadas, desempolvando otras olvidadas en el tiempo, incluso inventando mamarrachos jurídicos como la causa de “dólar futuro” o la injusta y vergonzosa detención de Milagro Sala, primer presa política del régimen macrista.

Todos vimos las imágenes de lo que parecía una búsqueda del tesoro: los allanamientos del fiscal Guillermo Marijuan en los campos de la Patagonia, cavando pozos en el desierto en búsqueda de nadie sabe bien qué….pero que nunca encontraron.

El ensañamiento del juez federal Carlos Bonadío contra la ex-presidenta Cristina Fernández de Kirchner y contra toda su familia, claramente obsesionado por destruir la imagen pública de esta mujer y lo que ella representa.

No nos olvidemos que a mediados de año a la Corte Suprema le tocó decidir sobre los tarifazos a la energía eléctrica y al gas, y los magistrados avalaron los aumentos.

En fin, hay una larga lista de cosas para enumerar este año de un Poder Judicial que no se cansó de ser protagonista.

Pero esta semana hubieron tres hechos muy importantes y que marcan, a nuestro entender, el cambio de época que estamos viviendo y lo deplorable y vetusto que se ha vuelto el Poder Judicial, más corporativo que nunca y cada vez más alejado del valor de la justicia.

En primer lugar, el jueves 15 Milagro Sala declaró en el primer juicio oral que enfrenta por una supuesta agresión al ahora gobernador de Jujuy Gerardo Morales (que en ese momento era senador nacional). Es de público conocimiento que Milagro es una presa política, que no se le ha respetado el debido proceso – que es una garantía constitucional que tenemos TODOS los ciudadanos – y que, como bien dijo ella, esta presa porque al poder político de esa provincia le molesta que los negros se organicen; le molesta que el pueblo tome conciencia de sus derechos y los reclame; les molesta que una líder social coya dignifique a sus compatriotas. Les molesta Milagro porque no es sumisa. Pero eso no es motivo suficiente para tener a alguien preso. Y Milagro se los dijo. Milagro dijo que no confía en los jueces de su provincia, porque en diciembre del 2015, los mismos diputados provinciales que levantaron la mano para aprobar la ampliación de la Corte Suprema provincial de Jujuy, cruzaron un patio – literalmente – y levantaron la mano para jurar como jueces de esa misma Corte. Eso no suena a justicia independiente….

En segundo lugar, otro hecho llamativo que ocurrió esta semana fue la noticia de que el juez federal Carlos Bonadío cerró la causa de “dólar futuro”, para llevar a la ex – presidenta y al ex ministro de Economía a juicio oral, pero sobreseyó a todos los funcionarios del actual gobierno. O sea, los tipos que compraron “dólar futuro” - que es la realización de contratos de compra o venta de divisas en una fecha futura pactando en el presente el precio, la cantidad y la fecha de vencimiento - son los mismos que después del 10 de diciembre asumieron como funcionarios y decidieron la devaluación, poniéndole precio al dólar. Negocio redondo. Bueno, esos señores – entre los que se encuentran Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, los dos vicejefes coordinadores del Gabinete - , según el criterio del juez federal Bonadío no tienen ninguna responsabilidad en esta causa. Bizarro.

Y para el final, tal vez lo peor, lo más triste o lo más indignante. El viernes por la tarde se conoció la decisión del juez federal Julián Ercolini sobre la causa Papel Prensa: sobreseyó a todos los acusados, entre ellos a Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre (dueños de los diarios Clarín y La Nación, respectivamente). Estas personas fueron denunciadas por apropiarse de manera violenta y a precio vil de la empresa Papel Prensa SA en el año 1976. La empresa pertenecía a la familia Gravier y la apropiación o venta forzosa que se hizo se denunció en el marco de delito de lesa humanidad, vinculándolo con el Estado terrorista que se implantó en el país a partir del golpe cívico – militar de 1976. Justamente, era una causa emblemática para probar la complicidad y responsabilidad civil en los delitos cometidos por la última dictadura junto con el juicio a Carlos Blaquier, dueño de los ingenios Ledesma en Jujuy, acusado de complicidad por la “Noche del Apagón” donde se produjeron 29 secuestros a vecinos y trabajadores de la empresa tres meses después del golpe de 1976.

Esta última noticia es tal vez la más profundamente indignante, porque implica un retroceso en materia de Derechos Humanos y demuestra que hay personas o personajes que son intocables para la justicia Argentina, que perduran más allá de cualquier gobierno porque tiene poder, porque pueden poner o sacar presidentes débiles y jueces corrompibles, que se manejan con la soberbia que da el poder impune.

Triste fin de año para la justicia argentina que perdona delincuentes, inventa delitos “para la tribuna” y criminaliza a dirigentes sociales populares. La imagen de la justicia ciega sosteniendo una balanza ya no representa al Poder Judicial de nuestro país; más bien parece una mercenaria francotiradora que tiene bien claros sus objetivos y no duda en obedecer a su jefe. 

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