ANALISIS
LOS ANTIGUOS O LOS NUEVOS?
14 de enero de 2019
La comarca en tiempos de honrar a la sabrosa cereza santacruceña, suele recibir a miles de turistas. Junto a ellas y ellos, también suele llegar parte de lo más renombrado de la política santacruceña. Y no decimos renombrada o renombrade porque en la foto que acompaña a esta nota, como ven, no hay ninguna mujer. Hasta que llegue la gobernadora.

La pelea por el sillón de Gregores promete ser de lo más entretenida y es dentro del oficialismo donde desde hace tiempo se viene dando una guerra fría, (y a veces tibia), entre Pablo González y Javier Belloni. Pelea que observa la gobernadora como debe estar también observando esta foto.

¿El abrazo entre ambos será para la ocasión o será un anuncio de madurez? ¿Seguirán siendo los antiguos enemigos eternos o serán los nuevos adversarios circunstanciales? Santacruceños y santacruceñas luego de sentir en carne propia al régimen de Macri, ya no quieren experimentar con su símil santacruceño Eduardo Costa. Así parecen demostrarlo las encuestas, los reacomodamientos de apoyos sindicales y dentro del radicalismo, y fundamentalmente, así lo demuestran los aumentos de tarifas de luz, gas y el precio de la comida.

Un experimentado dirigente radical de buena llegada al gobierno santacruceño advierte a propios y extraños de lo funesto que podría ser para la provincia un gobierno encarnado en Eduardo Costa. Y con una sonrisa que despierta empatía, dice a quien lo escuche, que va llegando el momento en el que el senador Costa deje lugar al futuro y se recluya en el senado, ya que los fueros no le vendrán nada mal frente a las causas judiciales que posee el empresario por lavado de dinero y que duermen, por ahora, en el juzgado federal de Comodoro Rivadavia.

Pero no sólo en la política sus acciones no dejan de bajar, en medio de su verba limitada y agresiva. Los números del Hiper Tehuelche, su maximercado, no vienen para nada bien. En una mesa de año nuevo, pero ya en 2019, alguien que conoce bien por dentro la estructura económica de la nave insignia del GRUPO COSTA, decía que no cerraba locales por una cuestión política, y que estaba utilizando los jugosos ahorros obtenidos durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, en una metáfora perfecta respecto hacia dónde puede conducir el odio de alguien que ha combatido a esos gobiernos, sobreviviendo hoy por lo obtenido años atrás.

Lo cierto es que Belloni y González, de no presentarse Alicia Kirchner como candidata natural, están en muchas mejores condiciones que las que tuvo la hoy gobernadora al asumir en 2015, en el caso de heredar la gobernación. El problema, resta saber, es si comprenderán la responsabilidad histórica que tienen para con el pueblo de Santa Cruz. La cerrada defensa de Eduardo Costa respecto a las políticas macro de Macri, no hace más que asegurar que implementará políticas de despidos masivos en el sector público, recortes sobre las jubilaciones, la modificación de la edad para jubilarse y tantas otras expresiones de desigualdad.

Belloni y González, deben saber (y lo saben), que de ser los antiguos enemigos y no los nuevos adversarios, pondrían en peligro no una victoria electoral, sino el destino de miles de familias patagónicas.

Quienes estuvieron presentes durante la foto que acompaña estas palabras, se sorprendieron por lo distendido y ameno del encuentro, donde los chistes y la amabilidad fueron una constante de idas y vueltas.

En la foto, observamos a Belloni bajo un corazón. Cerca de González, decián que “parecía Mickey Mouse”. Desde el lado del calafateño, sostenían que el corazón del pueblo está con Javier. Pero un viejo andador de nuestras rutas, decía por lo bajo, que no nos olvidemos que Alicia utilizó un corazón durante mucho tiempo como símbolo del Ministerio de Asuntos Sociales.

Veremos qué sucede en esta historia.
¿Serán los antiguos o los nuevos? 

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